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¿Qué pasa en Kazajistán?

Las protestas en Kazajstán, desencadenadas por el enfado ante la subida de los precios de los combustibles, se han intensificado hasta convertirse en algo más tenso y sangriento: enfrentamientos sobre la futura dirección del país que han provocado una intervención militar dirigida por Rusia y la muerte de decenas de manifestantes que protestaban contra el gobierno. Cientos más han resultado heridos.

Los miles de manifestantes furiosos que han salido a las calles de Kazajstán han creado la mayor crisis que ha sacudido al país autocrático del centro de Asia desde su independencia en 1991. El Ayuntamiento de Almatý, la mayor ciudad del país, fue incendiado. Una turba enfurecida tomó el aeropuerto. Los manifestantes prendieron fuego a los vehículos de la policía y a la sede regional del partido gobernante, Nur Otan.

La policía, por su parte, acusó a los manifestantes de ser los responsables de la muerte de 13 agentes y de dejar 353 heridos.

Los sucesos son un desafío complejo para el presidente Kasim-Yomart Tokaev, a menos de tres años de su gobierno, y están desestabilizando una región ya de por sí volátil en la que Rusia y Estados Unidos compiten por influencia.

Las protestas también reflejan el descontento generalizado por el asfixiante gobierno autoritario de Kazajstán y por la corrupción endémica que ha provocado la concentración de la riqueza en una pequeña élite política y económica.

¿Qué llevó a las protestas?

La ira estalló cuando el gobierno levantó los límites de los precios del gas licuado del petróleo, un combustible bajo en carbono que muchos kazajos utilizan para sus vehículos. Pero las protestas tienen raíces más profundas, entre ellas el enfado por las disparidades sociales y económicas, agravadas por una pandemia galopante, así como por la falta de democracia real. El salario medio en Kazajstán es el equivalente a 570 dólares al mes, según las estadísticas del gobierno, pero mucha gente gana mucho menos.

Manifestantes en Almatý el miércolesCredit…EPA vía Shutterstock

¿Qué piden los manifestantes?

A medida que las protestas se han intensificado, las exigencias de los manifestantes se han incrementado en alcance desde exigir precios más bajos en los combustibles hasta incluir una liberalización política más amplia. Entre los cambios que buscan es la elección directa de los líderes regionales de Kazajistán, en lugar del sistema actual de nombramientos presidenciales.

En resumen, exigen la salida de las fuerzas políticas que han gobernado al país sin ninguna oposición significativa desde que se logró la independencia de la Unión Soviética en 1991.

Un auto de policía en llamas durante una protesta en AlmatýCredit…Pavel Mikheyev/Reuters

¿Por qué los disturbios en Kazajistán son importantes para la región y para el mundo?

Ubicado entre Rusia y China, Kazajistán es el país más grande del mundo sin salida al mar, su territorio tiene mayores dimensiones que Europa occidental, aunque con una población de solo 19 millones de habitantes.

Las protestas recientes son importantes porque el país era visto hasta ahora como un pilar de estabilidad política y económica en una región poco estable, incluso a pesar de que dicha estabilidad se logra a través de un gobierno represor que restringe la disidencia.

Las movilizaciones también son significativas porque Kazajistán ha estado alineado con Rusia, cuyo presidente, Vladimir Putin, ve al país —un tipo de símil de Rusia en términos de sus sistemas económicos y políticos— como parte de la esfera de influencia de Rusia.

La intervención de la Organización del Tratado de la Seguridad Colectiva, versión rusa de la OTAN, es la primera vez que se invoca su cláusula de protección, una medida que podría tener amplias consecuencias para la geopolítica de la región.

Para el Kremlin, los hechos representan otro posible desafío al poder autocrático en un país vecino. Este es el tercer levantamiento contra una nación autoritaria alineada con el Kremlin, después de las protestas prodemocracia en Ucrania de 2014 y en Bielorrusia de 2020. El caos amenaza con socavar el poder de Moscú en la región en un momento en el que Rusia intenta hacer valer su poder económico y geopolítico en países como Ucrania y Bielorrusia.

Los países de la extinta Unión Soviética también observan de cerca las protestas; los eventos en Kazajistán podrían contribuir a animar a las fuerzas opositoras en otros lugares.

Kazajistán también es importante para Estados Unidos, ya que se ha convertido en un país significativo para las preocupaciones energéticas estadounidenses, dado que Exxon Mobil y Chevron han invertido decenas de miles de millones de dólares en el oeste de Kazajistán, la región donde comenzó el descontento este mes.

Understand the Protests in Kazakhstan


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What’s happening? Protests in Kazakhstan sparked by anger over surging fuel prices have intensified into deadly clashes over the future direction of the autocratic Central Asian country. Here’s what to know about how the protests started and why they matter:

What led to the protests? The protests began when the government lifted price caps for liquefied petroleum gas, a low-carbon fuel that many Kazakhs use to power their cars. But the frustration among the people runs deep in regards to social and economic disparities.

What do the protesters want? The demands of the demonstrators have expanded in scope from lower fuel prices to a broader political liberalization by seeking to oust the autocratic forces that have ruled Kazakhstan without any substantial opposition since 1991.

Why does the unrest matter outside this region? Until now, the oil-rich country has been regarded as a pillar of political and economic stability in an unstable region. The protests are also significant for Vladimir Putin, who views Kazakhstan as part of Russia’s sphere of influence.

How has the government responded? President Kassym-Jomart Tokayev has called the protesters “a band of terrorists,” declared Kazakhstan under attack and asked the Russian-led military alliance to intervene. Officials have instituted a state of emergency and shut off internet access.

Aunque tiene vínculos cercanos con Moscú, varios gobiernos kazajos consecutivos también han mantenido relaciones estrechas con Estados Unidos y la inversión en petróleo es vista como un contrapeso a la influencia rusa. El gobierno estadounidense desde hace mucho tiempo ha sido menos crítico del autoritarismo postsoviético en Kazajistán que en Rusia y en Bielorrusia.

¿Cómo ha respondido el gobierno a las protestas?

Tokaev, el presidente kazajo, ha calificado a los manifestantes de “banda de terroristas”, ha declarado que Kazajistán está siendo atacado y ha pedido a la alianza militar liderada por Rusia que intervenga. El gobierno también ha intentado sofocar las manifestaciones mediante la instauración del estado de emergencia y bloqueando sitios de redes sociales y aplicaciones de chat, incluyendo a Facebook, WhatsApp, Telegram y, por primera vez, a la aplicación china WeChat. Las protestas públicas sin permiso ya eran ilegales. El gobierno ha cedido a algunas de las exigencias de los inconformes, al despedir al gabinete y anunciar la posible disolución del Parlamento, lo que daría como resultado nuevas elecciones. Sin embargo, sus acciones hasta el momento han fracasado en apaciguar el descontento.

El presidente kazajo, Kasim-Yomart Tokaev, pronuncia un discurso en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York en 2019.Credit…Dave Sanders para The New York Times

¿Quiénes son los principales actores políticos en el país?

Hace menos de tres años, renunció el entonces presidente (de edad avanzada), Nursultán Nazarbáyev, ahora de 81 años. Un extrabajador del acero y líder del Partido Comunista, quien ascendió al poder en Kazajistán en 1989, cuando todavía formaba parte de la Unión Soviética. Durante su gobierno, atrajo enormes inversiones de compañías energéticas extranjeras para desarrollar las reservas de petróleo de la nación, que, con un estimado de 30.000 millones de barriles, están entre las más grandes de todas las repúblicas que antes fueron soviéticas.

Como el último presidente sobreviviente en Asia central que llevó a su país a la independencia tras el colapso de la Unión Soviética, entregó el poder en 2019 a Tokaev, el entonces presidente de la Cámara Alta del Parlamento y quien también fue primer ministro y ministro de Asuntos Exteriores.

Tokaev es percibido en general como el sucesor ungido de Nazarbáyev, quien hasta hace poco se pensaba que poseía un poder considerable, al tener el título de “Líder de la Nación” y al contar con el cargo de presidente del Consejo de Seguridad del país. Sin embargo, la revuelta podría ser una ruptura decisiva con su gobierno. El miércoles, Tokaev destituyó a Nazarbáyev de su cargo de presidente del Consejo.

El nuevo presidente, quien hasta ahora ha sido leal al expresidente, ha estado tratando de forjar un papel más fuerte para sí mismo. Esto, a su vez, ha desorientado a la burocracia y las élites kazajas, y ha contribuido a la lenta reacción del gobierno a las demandas de los manifestantes, según los analistas.

¿Es estable el gobierno kazajo?

Durante su mandato de tres décadas, Nazarbáyev ganó las elecciones con casi el 100 por ciento de los votos en cada ocasión, a menudo después de encarcelar a opositores políticos y periodistas que lo criticaban. Kazajistán eligió a Tokaev en junio de 2019, pero con resultados electores dispares en una votación estrechamente controlada y marcada por cientos de detenciones de manifestantes.

La elección fue denunciada como injusta por observadores de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa. El resultado y la acción policiaca de mano dura contra manifestantes pacíficos en ese momento indicaron que, aunque el líder veterano del país había renunciado a la presidencia, el sistema que estableció durante su larga gestión permanecía firme.

Desde que llegó al poder, Tokaev ha intentado promover una imagen algo más suave que la de su predecesor y mentor. Pero los defensores de los derechos humanos dicen que la estructura autocrática construida por su predecesor ha demostrado ser resistente, al menos hasta ahora.

Valerie Hopkins colaboró con este reportaje desde Moscú; Andrew E. Kramer desde Kiev, Ucrania, y Stanley Reed desde Londres.

Dan Bilefsky es corresponsal en Canadá para The New York Times, con sede en Montreal. Anteriormente estuvo radicado en Londres, París, Praga y Nueva York. Es autor del libro The Last Job, sobre una pandilla de ladrones ingleses ancianos llamada The Bad Grandpas. @DanBilefsky


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