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La guerra de Rusia en Ucrania afecta a la economía mundial

En el lapso de apenas unos días, el panorama de la economía global se ha ensombrecido mientras que las tropas combaten en Ucrania y unas sanciones financieras potentes sacudieron la economía de Rusia y amenazaban con echar más leña a la inflación mundial.

El precio del petróleo, el gas natural y otras materias primas se disparó el lunes. Al mismo tiempo, el crujir de la carga en las cadenas de suministro, aún con dificultades a causa de la pandemia, se hizo escuchar cuando Estados Unidos, Europa y sus aliados apretaron las tuercas a las transacciones económicas rusas y paralizaron cientos de miles de millones de dólares de los activos que el banco central tiene en el extranjero.

A pesar de sus enormes exportaciones de energía, Rusia ha sido desde hace mucho tiempo un actor relativamente secundario en la economía global, al representar solo el 1,7 por ciento de la producción mundial total. En años recientes, el presidente Vladimir V. Putin ha tomado medidas para aislar más al país al acumular depósitos de divisas extranjeras, reducir la deuda nacional e incluso prohibir las importaciones de queso y otros productos alimenticios de Europa.

Pero mientras Putin ha ignorado las normas internacionales, no puede ignorar el gigantesco sistema financiero moderno que en gran medida es controlado por gobiernos y banqueros fuera de su país. Ha movilizado a decenas de miles de sus tropas y, en respuesta, los gobiernos aliados han movilizado su vasto poderío financiero.

Ahora, “es una apuesta entre un reloj económico y un reloj militar, para volatilizar los recursos para llevar a cabo una guerra”, dijo Julia Friedlander, directora de la iniciativa de liderazgo económico en el Atlantic Council.

Juntas, la invasión y las sanciones, inyectan una gran dosis de incertidumbre y volatilidad a la toma de decisiones económicas, lo que aumenta los riesgos para el panorama global.

Un almacén de maíz cerca de Stavropol, Rusia. Rusia y Ucrania son grandes exportadores de maíz.Credit…Eduard Korniyenko/Reuters

Las sanciones se diseñaron para evitar trastocar las exportaciones básicas de energía de las que Europa en particular depende para calentar los hogares, llenar los tanques de gasolina y poner en marcha las fábricas. Eso ayudó a disminuir, pero no eliminar, un aumento en los precios de energéticos causado por la guerra y las preocupaciones sobre las perturbaciones en el flujo de petróleo y gasolina.

Las preocupaciones por la escasez también impulsaron un alza en el precio de algunos granos y metales, que significarían mayores costos para los consumidores y los negocios. Rusia y Ucrania también son grandes exportadores de trigo y maíz, así como de metales esenciales como paladio, aluminio y níquel, que se emplean en todo, desde los teléfonos celulares hasta los automóviles.

También se espera que se disparen los costos de transporte, que ya son sorprendentemente elevados.

“Vamos a ver que las tarifas marítimas y aéreas se disparan”, dijo Glenn Koepke, gerente general de la red de colaboración en FourKites, una consultoría de cadena de suministro en Chicago. Advirtió que las tarifas marítimas podrían duplicarse o triplicarse de 10.000 a 30.000 dólares por contenedor y que podían esperarse aumentos aún mayores en los costos del transporte de carga aérea.

Rusia cerró su espacio aéreo a 36 países, lo que significa que los aviones de carga tendrán que recurrir a rutas alternativas, lo que los llevará a gastar más en combustible y posiblemente los anime a reducir el tamaño de las cargas.

Unos rollos de acero son transportados a un barco en el puerto de Mykolaiv, en Ucrania. Un experto predijo que los costos del transporte marítimo podrían triplicarse.Credit…Brendan Hoffman para The New York Times

“También vamos a ver más escasez de mercancías’”, dijo Koepke. Aunque ahora es una temporada baja, dijo, “las empresas incrementan su producción para el volumen del verano y eso tendrá un gran impacto en nuestra cadena de suministro”.

El lunes, en una ráfaga de informes, varios analistas y economistas de Wall Street reconocieron que habían subestimado el alcance de la invasión de Rusia a Ucrania y la respuesta internacional. Al acumularse los sucesos con rapidez, las evaluaciones de una caída económica potencial iban de moderadas a severas.

La inflación, que en Estados Unidos se encuentra en un máximo desde la década de los ochenta, ya era una preocupación. Ahora en todos los escenarios se contemplaba la pregunta sobre cuánto más podría aumentar la inflación, y cómo responderían la Reserva Federal estadounidense y otros bancos centrales.

“La Fed está en un aprieto, la inflación alcanza el 7,5 por ciento, pero saben que si aumentan las tasas de interés eso hundirá a los mercados”, dijo Desmond Lachman, del Instituto de Empresa Estadounidense. “Las políticas que podrían elegirse no son favorables y no veo cómo esto tendrá un final feliz”.

Otros, considerando que la economía de Rusia está aislada, se mostraron más cautelosos de los efectos indirectos.

Adam Posen, presidente del Instituto Peterson de Economía Internacional, dijo que había preguntas problemáticas, en especial en Europa, en torno a lo que el conflicto significaría en términos de inflación y si planteaba la posibilidad de estanflación, una situación en la que el crecimiento económico se ralentiza y los precios suben a toda velocidad.

Pero, sobre todo, “el daño probablemente sea pequeño”, dijo.

Eso no significa que no habrá dificultades agudas en ciertos lugares. Posen comentó que un puñado de bancos en Europa podría verse afectado por sus responsabilidades en el sistema financiero ruso y que las empresas de Europa del Este podrían perder acceso al dinero que tienen en Rusia.

Miles de personas están huyendo de Ucrania y también se dirigen a países vecinos, como Polonia, Moldavia y Rumania, algo que podría aumentar sus costos.

Miles de refugiados ucranianos, como esta familia en la frontera polaca en Medyka, han huido de Ucrania hacia Polonia, Rumania y Moldavia.Credit…Maciek Nabrdalik para The New York Times

Es probable que la economía de Turquía, que ya está en dificultades, sufra un impacto. Oxford Economics redujo sus predicciones de crecimiento anual de Turquía del 2,1 al 0,4 por ciento debido al aumento en los precios de energéticos, las disrupciones a los mercados financieros y la caída del turismo.

En 2021, el 19 por ciento de sus visitantes procedieron de Rusia y el 8,3 por ciento de Ucrania. La inflación, que está casi en 50 por ciento, un porcentaje récord en dos décadas, ahora se estima que alcanzará el 60 por ciento, indicó Oxford.

En Estados Unidos, la presidenta del Consejo de Asesores Económicos del gobierno de Biden, Cecilia Rouse, advirtió que el mayor impacto de la guerra en la economía estadounidense era el aumento en los precios de la gasolina. “Esto definitivamente ha empañado el panorama”, dijo en un foro en Washington.

Los precios de la gasolina están alrededor de un dólar más altos que hace un año, con un promedio nacional de 3,61 dólares por galón, según la Asociación Estadounidense del Automóvil (AAA, por su sigla en inglés).

Los aumentos en los precios de los energéticos son duros para los consumidores, aunque favorables para los productores y la economía de Estados Unidos tiene ambos.

Otros países petroleros verán un aumento en sus ingresos. Y para Irán, que lleva años aislado de la economía global, la demanda de petróleo de fuentes alternativas podría ayudar a facilitar las negociaciones actuales para retirar las sanciones.

En el más largo plazo, el conflicto actual podría tener efectos en las decisiones presupuestarias de varios países. El canciller alemán, Olaf Scholz, anunció que aumentaría el gasto militar a un 2 por ciento de su producción económica.

“El gasto en Defensa ha disminuido consistentemente en el mundo posterior a la Segunda Guerra Mundial”, dijo Jim Reid, director ejecutivo de Deutsche Bank en un comentario el lunes. Ahora, con este movimiento en “las placas tectónicas geopolíticas”, dijo, las prioridades estaban cambiando, y “es posible que esos niveles aumenten”.

En Rusia, el Banco Central y el gobierno tomaron una serie de acciones, entre ellas duplicar las tasas de interés a 20 por ciento aumentar el atractivo del rublo, prohibir a las personas la transferencia de dinero a cuentas en el extranjero y el cierre de la bolsa de valores para contener el daño y disminuir el pánico.

“Lo que está sucediendo justo ahora es que estamos atestiguando el desmembramiento de una de las mayores economías del planeta”, dijo Carl Weinberg, economista jefe de High Frequency Economics. “Y por lo que sé de tácticas, esta es una peligrosa”.

Peter S. Goodman y Jeanna Smialek colaboraron con la reportería.

Patricia Cohen es corresponsal de economía global con sede en Londres. Se incorporó al Times en 1997 y también ha escrito de teatro, libros e ideas. Es autora de In Our Prime: The Fascinating History and Promising Future of Middle Age. @PatcohenNYT • Facebook


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